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Cómo evitar que los niños pequeños usen malas palabras: consejos de expertos

La primera vez que su hijo dice una palabra malsonante que no tiene nada que ver con leche o Dora puede ser un shock. Ha pasado los últimos años ayudándolo a enriquecer su vocabulario con nombres de animales de granja y formas G-aprobadas de expresar emociones, pero ¿el término que elige? El que rima con pato. Antes de sonrojarse, sepa que la mayoría de los niños de esta edad no entienden su significado. Y no está solo: muchos padres de preescolares lidian con un pequeño que necesita corrección ocasional.

Los niños de 3 y 4 años descubren que mamá y papá reaccionan a ciertas palabras, lo que resulta emocionante para quien prueba límites. Palabras como butt simplemente les parecen divertidas mientras desarrollan su sentido del humor. Sin embargo, su reacción ante estos comentarios puede atenuar el mal hábito o incentivarlo. "Si reacciona exageradamente, su hijo se intrigará más por usarla", advierte Erin Boyd-Soisson, Ph.D., profesora asociada de desarrollo humano y ciencias de la familia en Messiah College, Grantham, Pensilvania. Consultamos a expertos para manejar estas situaciones incómodas.

Lo que dice: "¡Hueles a caca!"

Qué está pasando: Aunque ya no usa pañales, todo lo relacionado con el baño es novedoso y lo ocupa mucho. "Han pasado tiempo con el entrenamiento para ir al baño, por lo que fascina las funciones corporales", explica Timothy Jay, Ph.D., autor de What to Do When Kids Talk Dirty.

Cómo responder: Mantenga la calma. No haga que piense que son malas palabras, ya que deberá hablar de ellas en contextos normales, como estreñimiento o gases. Si lo dice en la cena con visitas, el Dr. Boyd-Soisson sugiere: "A la gente no le gusta oír eso; ve a tu cuarto si quieres decirlo". Repetirlo solo pierde gracia rápido.

Observe su actitud con temas del baño. Si se muestra asqueado al cambiar un pañal sucio, el niño lo imitará. Hable con naturalidad y cambie de tema ante palabras inapropiadas.

Lo que dice: "¿Dónde está mi mochila *&#@ing?"

Qué está pasando: Sorprende oír groserías que ni sabía que conocían, pero los preescolares las captan rápido: de usted en el tráfico, de hermanos en juegos. "Entienden su carga emocional, aunque no el significado", dice el Dr. Jay.

Cómo responder: Ignórela la primera vez; no reír reduce repeticiones. Luego, calmado: "Esa no es una palabra amable; no la usamos en casa".

Si persiste, sea modelo a seguir. Si maldice ocasionalmente, reconózcalo brevemente ("No debí decir eso") y siga, aconseja Edward Christophersen, Ph.D., psicólogo infantil en Children's Mercy Hospitals & Clinics, Kansas City, Missouri.

Lo que dice: "Amanda es estúpida".

Qué está pasando: No buscan herir; llaman atención. Al negar una galleta, prueban con insultos. No es maldad: recién aprenden que está mal. Muchos ven estúpido como la peor palabra. Aún no dominan empatía.

Cómo responder: Interponga: esas palabras duelen. "¿Cómo te sentirías si Amanda te lo dijera? ¿Hay forma más amable de decir por qué estás molesto?"

Evite usarlas usted. Elogie expresiones amables. Las palabras pierden atractivo con el tiempo.

Publicado originalmente en la edición de noviembre de 2011 de Parents Magazine.