El médico de familia Burt Banks, M.D., profesor en la Facultad de Medicina James H. Quillen de la Universidad Estatal de East Tennessee y con consultorio en Bristol, TN, vivió una dura batalla con su hijo Trenton, de 4 años. "Había muchos gritos", recuerda. "Era difícil mantenerlo en el tiempo fuera; se levantaba constantemente y yo acababa regañándolo".
Desanimado, el Dr. Banks investigó la disciplina infantil para encontrar una mejor forma. Descubrió que lo hacía mal: "La clave es ignorar completamente al niño", explica. "Muchos malos comportamientos buscan atención, y regañar se la proporciona, empeorando la situación".
La evidencia clínica muestra que los tiempos fuera funcionan si se combinan con refuerzos positivos del buen comportamiento, como tocar la cabeza, sonreír o elogiar. Esta combinación, esencial pero poco enfatizada en la formación médica, hace efectiva la técnica para niños de hasta 5-6 años, aunque muchos padres la aplican mal en situaciones reales de rabietas.

Los errores más comunes de los padres
Tras 30 años como alternativa a las nalgadas, expertos revisan los tiempos fuera. Aunque recomendados por la mayoría para enseñar límites sin castigos físicos, insisten en perfeccionar la técnica.
El tiempo fuera es una breve pausa en la interacción para que el niño practique el autocontrol. No es una silla, rincón ni duración fija. El profesor de pediatría Edward Christophersen, Ph.D., del Children's Mercy Hospital en Kansas City, MO, pionero en la técnica en los 70, aclara: "Es tiempo fuera del refuerzo positivo. Convertirlo en una silla lo arruina".
Error principal: un minuto por año como regla estricta. Es un máximo, no obligatorio, dice Christophersen. La psicóloga británica Penelope Leach, Ph.D., añade: "Sirve para un descanso breve; si el niño se calma en 45 segundos, perfecto. Evite sillas de vergüenza".
Otro fallo: enfocar en la silla como castigo. Basta retirar la atención; gritar es contraproducente. Hablar demasiado (advertencias, sermones) diluye el mensaje, según Christophersen.
Finalmente, no usarlo más allá de los 6 años; mejor retirar privilegios lógicos.
Cómo hacerlo correctamente
Administrado bien, es la técnica más probada para reducir conductas no deseadas, afirma Christophersen. Para niños pequeños, donde el afecto parental es clave, funciona porque son egocéntricos y limitados verbalmente.
Técnica: Usar pocas palabras ("Tiempo fuera. No golpear. Duele"), breve retiro inicial (2-3 segundos), alargar si necesario. Liberar al primer signo de calma y reforzar positivamente, aconseja Barbara Howard, M.D., de Johns Hopkins.
El enfoque de orientación
Algunos promueven disciplina positiva y orientadora, ideal para escuelas. Evita abusos como sillas humillantes. Enseña reglas dialogando: "¿Cuál es la regla? ¿Cómo hacerlo diferente?", dice Karen DeBord, Ph.D., de la Universidad Estatal de Carolina del Norte.
Preventivo desde los 2 años, asimila a los 4-5. Críticos lo ven difícil en el momento, pero establece expectativas positivas.
La variedad es clave
Expertos coinciden: tiempos fuera no bastan. Use redirección, prevención, refuerzos positivos y modelado. Padres dependen demasiado de ellos o nalgadas hasta informarse.
Practicar es duro, pero constante. El Dr. Banks y su esposa lo lograron ignorando protestas; Trenton (ahora 7) y Skylar (3) ahora se calman solos. "Disciplinamos menos", dice satisfecho.
Este contenido, incluidos consejos de profesionales de la salud, es solo informativo. Consulte siempre a su médico para asesoramiento personalizado sobre salud.
Actualizado por Andrew Bordwin