Existen numerosos mitos sobre las personas mayores y el dolor. Un error común es creer que los ancianos son más resistentes al dolor que los jóvenes. Esto no es cierto y puede resultar en un subtratamiento inadecuado de su dolor.
El edadismo en la sociedad
Múltiples estudios a lo largo de los años han demostrado que el edadismo genera conceptos erróneos sobre las personas mayores debido a la discriminación por edad.
Similar al sexismo o racismo, el edadismo es profundamente perjudicial. Distorsiona la percepción de los ancianos, impidiéndoles llevar una vida plena y productiva. Estas actitudes discriminatorias desconectan a las personas mayores de su comunidad, convirtiendo mitos en realidades.
Estas creencias suelen originarse en culturas que valoran el crecimiento, la fuerza, el progreso y la belleza juvenil, aspectos en los que los mayores no encajan al final de su vida.
Mitos sobre el dolor en ancianos
Una consecuencia del edadismo es ver a los mayores como un grupo frágil. El principal problema en su atención sanitaria es la falta de alivio adecuado del dolor debido a percepciones erróneas.
Otros factores que contribuyen a estos mitos incluyen:
- Diferencias socioculturales que influyen en cómo los cuidadores perciben y tratan a los ancianos.
- Estudios muestran que profesionales de la salud con más edad o experiencia tienden a submedicar a mayores más que los jóvenes.
- Cuidadores con experiencia personal de dolor intenso ofrecen un mejor alivio que aquellos sin ella.
- Problemas de comunicación, influenciados por cultura, experiencia o generación, dificultan el tratamiento efectivo del dolor.
Mejorar el tratamiento del dolor
Es crucial desmontar estos mitos, ya que investigaciones confirman que un manejo adecuado del dolor es esencial para la salud y bienestar de los ancianos. El dolor crónico no tratado puede causar depresión, estrés y otros problemas.
Estrategias progresivas para corregir estas actitudes incluyen:
- Tratar a cada anciano como individuo único, con evaluaciones y tratamientos personalizados.
- Aunque no todos sufren dolor, la mayoría lo hace. Deben comunicarlo abiertamente a sus médicos y cuidadores.
- El dolor suele tener múltiples causas; el tratamiento debe adaptarse en consecuencia.
- Los mayores son más vulnerables a efectos secundarios de medicamentos, por lo que se recomiendan redes sociales sólidas y terapias alternativas. Irónicamente, este temor lleva a subtratamientos.
Recursos adicionales
Para más información sobre el manejo del dolor, consulta la Asociación Internacional para el Estudio del Dolor (IASP), que ofrece abundantes recursos confiables.