Es común observar comportamientos agresivos como golpes, empujones o mordiscos cuando los niños pequeños juegan con sus compañeros. Estos actos suelen ser una forma de afirmar su independencia, expresar frustración y aprender autocontrol. Expertos en desarrollo infantil explican las causas más frecuentes de la agresión en niños pequeños, soluciones prácticas y cuándo preocuparse.
Causas de la agresión en niños pequeños
La agresión en niños pequeños no indica un futuro delictivo. Generalmente surge de la ira o conflictos territoriales. Un niño puede frustrarse por un juguete quitado o un tirón de pelo, pero aún no domina formas verbales para expresarlo, optando por respuestas instintivas contra un compañero.
Ponte en el lugar de tu hijo, aconseja Ari Brown, M.D., autora de Baby 411. "Todo el mundo es más grande que tú. Quieres independencia total, apenas hablas y esperas que lean tu mente. Ahora, alguien toma tu juguete". ¡No sorprende la frustración!
Otras veces, es experimental: "¿Qué pasa si empujo a Kevin?" o "¿Está bien morder a Molly?". También imitan a hermanos mayores, ya que aprenden por observación.
Estrategias efectivas para manejar la agresión en niños pequeños
Una respuesta consistente y calmada enseña a tu hijo a enfrentar frustraciones con serenidad, según Karen DeBord, Ph.D., especialista en desarrollo infantil de la Universidad Estatal de Carolina del Norte. Aquí van estrategias probadas:
Responde de inmediato. Aborda el comportamiento en el momento; después, podría olvidarlo. Explica la regla: "Nunca golpeamos. Golpear duele".
No permitas que se salga con la suya. La agresión no debe otorgar beneficios, como ganar un juguete, o aprenderá que funciona.
Consuela primero a la víctima. Atender al niño herido evita que la agresión sea la mejor forma de captar atención, dice Eileen Kennedy-Moore, Ph.D., autora de 12 maneras de llamar la atención de tus padres (sin golpear a tu hermana).
Reconoce los sentimientos del agresor. Validarlos ayuda a calmarlo: "Sé que te molesta que tomen tu juguete", sugiere la Dra. Kennedy-Moore.
Propón soluciones alternativas. Guíalo: "¿Cómo crees que se sintió Caroline al ser golpeada? ¿Hay una mejor forma de conseguir el osito?". Involucrarlo aumenta el compromiso.
Refuerza el buen comportamiento. Elogia: "Jugaste genial con Kelly. Me encanta cómo compartes", indica la Dra. DeBord.
Supervisa de cerca. Intervén antes de que ocurra: di "no" firme y aplica tiempo fuera de 2 minutos.
Evita responder con agresión. No golpees ni mordas para "enseñar"; envía el mensaje equivocado de que es aceptable contra los más pequeños.
Cuándo preocuparse por la agresión en niños pequeños
Buenas noticias: la agresión es una expresión primitiva de frustración e ira que disminuye al aprender lenguaje y gestos. No suele ser alarmante.
Si persiste, especialmente en preescolar, consulta a un profesional de salud mental, recomienda la Dra. Kennedy-Moore.
Actualizado por Nicole Harris

Nicole Harris es editora de Parents. Se unió en 2018 como redactora y ascendió a editora de SEO en 2021. Cubre salud infantil y tendencias de crianza. Sus artículos han aparecido en Martha Stewart Weddings, Good Housekeeping y más. Graduada de Syracuse University, vive en Nueva Jersey con su esposo.