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Cómo Evitar que tu Hijo Preescolar Golpee y Muerda: Consejos de Expertos en Crianza

Cualquiera que haya presenciado a su hijo preescolar dando un puñetazo en el patio sabe que las conductas desafiantes no terminan a los 2 años. La agresión física, como empujones, patadas o mordidas, es común en esta etapa. "Aunque el niño hable, no siempre resuelve problemas ni identifica sus emociones con palabras, por lo que recurre a golpes o empujones para conseguir lo que quiere", explica la psicoterapeuta Alyson Schafer, autora de Ain't Misbehavin': Tácticas para rabietas, berrinches, tristezas al acostarse y otros comportamientos infantiles normales. Afortunadamente, puedes enseñarle a tu pequeño a expresarse sin violencia.

Reacciona con calma

Es natural tensarte al ver a tu hijo agredir a otro: el corazón se acelera y surge el impulso de gritar. En su lugar, exhala, aléjalo suavemente de la situación. "Debes mantener la calma para no avivar más ira", aconseja Cheryl Erwin, terapeuta familiar y coautora de Positive Discipline for Preschoolers. Luego, ayúdalo a relajarse con respiraciones profundas o actividad física. Así estará listo para la conversación posterior sobre su conducta.

Mantener la calma requiere práctica. "Cuando mi hijo de 3 años, Miles, me golpea exhausto, es frustrante, pero enojarme empeora todo. Recuerdo que soy el adulto y puedo cambiar la situación", comparte Laureen Monarrez, madre de Chicago.

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Enseña empatía

Una vez calmado, explícale el error: "No golpeamos [ni pellizcamos ni mordemos], porque duele". Enfócate en alternativas positivas.

Por ejemplo, si discute por el tobogán: "¿Querías tu turno? Di: '¿Puedo ir ahora, por favor?' en vez de empujar", sugiere Schafer.

Evita disculpas forzadas; no son sinceras. Discúlpate tú y modela el ejemplo. Fomenta empatía pidiendo ideas para ayudar al niño herido, como una bolsa de hielo o un dibujo. Advierte consecuencias mayores si reincide, como cortar una cita de juegos, pero reafirma que habrá otra oportunidad.

Planifica con antelación

Si la agresión es predecible, prepara soluciones. Para compartir juguetes, reserva items "especiales". Usa temporizador para turnos. Involucra a tu hijo: "Le enseñas resolución de problemas y mejora las interacciones", dice Schafer.

Para mordidas, comunes en guarderías, identifica desencadenantes (grupos grandes, fiestas). Supervisa de cerca e interviene. Reconoce logros: "¡Gracias por ser amable!".

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No te estreses

La agresión preescolar es normal y temporal. Dana Kassel, de Minneapolis, vio cómo su hija Frances pasó de golpes diarios a los 3 años a rara malconducta a los 5. "Ahora dice '¡Estoy frustrada!' antes de actuar, lo que nos alivia a todos".