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Cómo reconocer el trastorno dismórfico corporal (TDC) en adolescentes: síntomas y consejos para padres

Si su adolescente muestra una obsesión constante por su apariencia física, más allá de preocupaciones típicas como el maquillaje o la ropa, podría tratarse del trastorno dismórfico corporal (TDC). Este trastorno mental grave requiere atención inmediata.

Según el Instituto Nacional de Salud Mental (NIMH), el TDC se define como una preocupación angustiosa (al menos una hora al día) por defectos imaginados o menores en la apariencia. Clasificado como un trastorno del espectro obsesivo-compulsivo, afecta a cerca de 1 de cada 50 personas en EE.UU., de acuerdo con la Fundación Internacional de TOC. Los síntomas suelen iniciar entre los 12 y 13 años, con un 40% en hombres y 60% en mujeres.

"El problema no radica en el cuerpo físico, sino en la creencia de un defecto tan grave que genera angustia constante", explica Suzanne Manser, Ph.D., psicóloga en Oregón.

Sin tratamiento, el TDC conlleva riesgos graves como trastornos alimentarios y pensamientos suicidas. Como padres, identificar síntomas es el primer paso clave para ayudar.

Síntomas del TDC

Los síntomas varían, pero incluyen cambios drásticos en el comportamiento. "No hay un síntoma único; puede diferir por género, pero siempre hay alteraciones notables", indica Lauren Smolar, directora de programas de la Asociación Nacional de Trastornos Alimentarios. Esto incluye cambios en la relación con la comida: comer más o menos, obsesionarse con tipos de alimentos o evitar comidas.

Las chicas podrían usar más maquillaje; tanto chicas como chicos, dedicar horas excesivas al ejercicio. Señales de alerta: ira o violencia, depresión, ansiedad, abuso de sustancias, ideas suicidas y evitación social por miedo al juicio. Comportamientos compulsivos como peinarse en exceso, lavarse repetidamente, compras compulsivas, cambiarse de ropa o tocar la piel son comunes; el NIMH reporta que la mitad de los afectados dedica 3+ horas diarias a esto.

Qué hacer los padres

Si sospecha TDC, actúe pronto: puede derivar en problemas psicológicos/sociales graves, anorexia, bulimia o suicidio (44% han intentado, 81% han tenido pensamientos, per NIMH).

Inicie con una conversación empática: mencione observaciones con preocupación, ofrezca conectar con un especialista. "Consulta al médico ante cualquier señal", aconseja Smolar, especialmente si hay cambios en peso o salud.

"La dismorfia corporal es seria; busque ayuda profesional al primer indicio", añade Smolar. Aunque no hay causa física, imperfecciones percibidas pueden desencadenar. Modele una imagen corporal positiva: ¿ve su cuerpo como herramienta para actividades placenteras? ¿Trata la comida como nutrición, no castigo? ¿Habla de ejercicio saludable?

Manser recuerda: "El tratamiento adecuado reduce la preocupación por el defecto percibido, no corrige nada físico".

La Terapia Cognitivo-Conductual (TCC) tiene respaldo empírico; también terapia interpersonal o medicamentos. Consulte al pediatra para un plan familiar.

Conclusión

Para apoyar a su hijo ante posible TDC, modele hábitos saludables, vigile señales y busque ayuda profesional temprana.