Bebés y niños pequeños: 0-2 años
Extraños: Incluso los recién nacidos reconocen y prefieren a sus padres frente a caras desconocidas. La ansiedad por separación se intensifica entre los 6 y 8 meses, según la psicóloga Dawn Huebner, Ph.D., autora de Outsmarting Worry. Esto es positivo: ayuda a que el niño no se aleje demasiado al gatear. La mayoría supera esta fase intensa a los 2 años, aunque pueden volverse pegajosos con desconocidos.
Ruidos fuertes: "Los bebés no tienen un sistema sensorial maduro, por lo que sonidos repentinos los abruman", explica la Dra. Huebner. Ejemplos comunes: descargas de inodoros en baños públicos, truenos o alarmas. Estos ruidos generan incomodidad física, añade la psicóloga infantil Tamar Chansky, Ph.D., autora de Freeing Your Child From Anxiety. Tras un susto, el niño puede anticipar el miedo en lugares ruidosos.
Personas disfrazadas: En Halloween, los disfraces confunden. "¿Es una persona o un animal? Parece peligroso", dice la Dra. Chansky. No se ofenda si llora al verla disfrazada.
Cómo ayudar: Priorice la comodidad. "El niño necesita saber que usted lo protege", afirma Janine Domingues, Ph.D., psicóloga clínica en Child Mind Institute. Abrácelo, tranquilícelo y avise con antelación: "Voy a tirar de la cadena. El ruido asusta, pero estás seguro". Mantenga la calma para no intensificar el miedo.
Preescolar: 3-4 años
Perros y otros animales: El cerebro alerta ante peligros ancestrales como depredadores. A esta edad, la imaginación amplifica temores: "¡Me morderá!", explica la Dra. Chansky.
La oscuridad: De repente, sombras o falta de luz asustan. La imaginación convierte ruidos en monstruos, según la Dra. Huebner.
Cambios: Las rutinas reconfortan; alteraciones como cortes de pelo o muebles nuevos inquietan.
Cómo ayudar: Equilibre consuelo y exposición gradual, aconseja Natasha Burgert, M.D., pediatra. Con un perro, abrácelo pero quédese cerca para que se acostumbre. Evitar miedos perpetúa el problema.
Edad escolar: 5-6 años
Enfadar al maestro: La escuela es nueva; temen romper reglas. Historias de castigos a otros generan ansiedad, dice la Dra. Domingues.
Enfermarse o lesionarse: Mayor conciencia y memoria reviven sustos pasados, explica la Dra. Chansky.
Malos sueños: Dificultad para distinguir realidad e imaginación hace que parezcan reales.
Cómo ayudar: Empatía más explicación: "Los sueños son historias de la mente". No minimice miedos. Pruebe dibujar "puertas" con imágenes positivas antes de dormir, sugiere la Dra. Chansky.
Niños mayores: 7+ años
Tragedias repentinas: Noticias y eventos generan temor sin contexto, como huracanes cercanos en su mente, dice la Dra. Chansky.
Enfermedad o muerte propia/familiar: Comprenden la muerte; pierden idealización parental, explica la Dra. Domingues.
Cosas espeluznantes: Imaginación llena espacios oscuros; miedos a animales son realistas.
Cómo ayudar: Reúna hechos juntos, como listas de miedos vs. realidades. No mienta; asegure ayuda profesional ante tragedias, aconsejan las expertas.