Los plátanos, al igual que los aguacates, ofrecen una textura suave y cremosa que los bebés pueden procesar fácilmente con las encías. Son una fruta ideal como introducción después de haber probado diversas verduras. Sirve el puré solo o mezclado con verduras o cereales infantiles. A continuación, la receta experta para prepararlo de forma segura y nutritiva.
Paso 1: Selecciona y compra plátanos frescos
Los plátanos son asequibles y rebosan dulzura especialmente en verano, con variedades disponibles todo el año en supermercados. Elige aquellos con cáscara amarilla uniforme, sin imperfecciones. Evita los verdes (inmaduros) o con manchas marrones excesivas (pasados). Un plátano mediano, mezclado con leche materna o fórmula, rinde 6-8 onzas de puré.
Paso 2: Lava, pela y corta el plátano
Lava el plátano con una solución de tres partes de agua y una de vinagre blanco para eliminar bacterias. Enjuaga con agua fría corriente, seca y pela. Desecha la cáscara y los extremos. Corta el resto en trozos y luego en cuartos.
Paso 3: Haz puré o tritura el plátano
Procesa en licuadora o procesador de alimentos hasta obtener una textura suave (el plátano fresco adquiere un tono marrón claro). Añade agua si es necesario para la consistencia deseada. Para mayor cremosidad, usa leche materna o fórmula en lugar de agua.
Para bebés mayores de 10 meses, opta por una textura más gruesa machacando con un prensapapas.
Paso 4: Sirve el puré de plátano
Este puré dulce es exquisito solo, pero combina perfectamente con frutas agridulces o de sabor suave. Prueba mezclarlo con:
- Aguacate
- Pera
- Melocotón
- Ciruela
- Cerezas
- Fresas
- Arándanos
- Puré de manzana
- Avena
- Yogur griego integral
Paso 5: Almacena el puré sobrante
Guarda en la nevera, en recipientes sin BPA, hasta 3 días. Congela porciones hasta 3 meses y descongela lentamente en el refrigerador.