Justo antes del segundo cumpleaños de mi hija Agnes, surgió un nuevo rasgo en su personalidad que llamamos "la Bestia". Seguía siendo nuestro ángel amoroso, colaborador y divertido, salvo cuando insistía en "hacerlo yo misma".
Primero lo notamos en la cena, cuando quiso servirse su propia leche, derramando tazas de leche orgánica costosa por el suelo. Negarle el intento invocaba a la Bestia; permitirlo provocaba llantos de frustración (la frase "no llores por la leche derramada" perdió pronto su gracia). Si tienes un hijo acercándose a la niñez, la Bestia llegará a tu hogar.
Aunque exasperante, este comportamiento es un paso esencial hacia la independencia. Tu hijo se convertirá en una persona autónoma, capaz de vestirse solo de Superman para Halloween. Pero el camino está lleno de tropiezos: rabietas, frustraciones y leche derramada son inevitables. Los padres experimentados saben que hay formas de navegar esta etapa sin perder la paciencia.
"¡Lo haré a mi manera!"
Las semillas de la independencia se plantan temprano, desde los 6 meses, cuando el bebé comprende que es un individuo separado de sus padres.
El primer signo puede ser el llanto por separación: una señal de que entiende su individualidad, pero aún busca la seguridad parental. A los 7-8 meses, agarra la cuchara para comer; a los 9-10, gatea a sus juguetes y elige.
Aprender a caminar, alrededor del año, es clave, según Alan Fogel, Ph.D., profesor de psicología en la Universidad de Utah: "El bebé aprende que puede alejarse y volver; controla su destino". A los 18 meses, llega la etapa de "a mi manera": quiere hacer tareas sin habilidad plena.
Esta confianza surge del vocabulario creciente, seguridad al caminar, coordinación motora y éxitos previos como apilar bloques. Sin embargo, no juzga dificultades ni controla emociones, rechazando ayuda (¡incluso riesgos como trepar el refrigerador!). Cada día es una batalla entre lo que quiere y puede hacer.
4 Estrategias para Gestionar Rabietas en Padres
Estas explosiones son necesarias para aprender separación y resolución de problemas, afirma Mark Goldstein, Ph.D., psicólogo infantil en Chicago: "Los 'no' constantes construyen confianza".
Pero ¿cómo evitar emergencias o ira descontrolada? Con paciencia y estas estrategias probadas.
Controla el Entorno
Haz el hogar seguro y accesible: guarda frágiles, cubre enchufes, usa puertas para bebés. En la cocina, pon ollas bajas. Así reduces "¡no!", fomentas exploración sin riesgos ni roturas.
Déjala Tomar Decisiones
En entornos seguros, ofrece opciones: ¿Cheerios o huevos? Compromisos como subirse solo al asiento del auto (tú abrochas). Andrea Kane (Decatur, Georgia): "Mi hija Carina usa ropa de ballet con capas; todos felices".
Facilita Tareas Independientes
Usa utensilios pequeños, ayuda en comidas (empuja pajita en jugo Capri Sun 100%), estantes bajos. Involucra en tareas simples como doblar servilletas. Jackie Hornbeck-Wall (Atlanta): su hijo Isak pasa ropa a la secadora, aunque vista camisas mojadas creativamente.
No Intervengas Demasiado Rápido
Resiste tomar el control, dice el Dr. Goldstein: erosiona confianza. Dedica tiempo extra; ofrece guía sutil: "Siéntate para meter el pie". Intervén si hay colapso inminente.
Este viaje es desafiante, pero con guía amorosa, todos saldrán fortalecidos.
Heather Moors Johnson es escritora en Decatur, Georgia.