Nombrar y validar los sentimientos negativos de tu hijo es una excelente herramienta de crianza, pero no siempre funciona. Si tu niño se cierra o protesta cuando le preguntas qué le pasa, prueba estas estrategias alternativas, ideales para niños mayores de 5 años. Recomendaciones de la Dra. Rebecca Kennedy, psicóloga clínica y madre de tres hijos.
Mantente cerca y en silencio
Para niños perfeccionistas o muy independientes, frases como "Estás muy molesto" o "Veo que estás enojado, está bien" durante una rabieta pueden aumentar la vergüenza y los sentimientos negativos. En su lugar, quédate presente y calma. Respira profundo y repite un mantra interno como: "Nada está mal conmigo ni con mi hijo. Puedo manejar esto". Habla con frases neutrales: "Estoy aquí contigo". Al regularte y conectar, le enseñas que sus emociones no son aterradoras.
Usa una metáfora para las grandes emociones
Esto permite comunicarte sin presionar directamente. En un momento tranquilo, di: "¿Alguna vez pensaste que los sentimientos son como un ascensor? Sube al piso 2, luego al 4, y de repente va al techo antes de bajar despacio". No te desanimes si no responde; confía en que capta tu esfuerzo por entenderlo.
Conviértelo en un juego
Prueba el "Juego de Calificación" una vez calmado: "Le preguntaré sobre algo que pasó. Pulgar arriba si bien, a un lado si mixto, abajo si mal". Empieza con algo gracioso: "¡Cuando jugábamos fútbol, te enojaste porque extraterrestres robaron la pelota!". Luego: "O porque querías meter gol y te frustró". Valida con "Lo entiendo" y pregunta: "¿Sigo? Muéstrame con el pulgar".
Si las crisis emocionales son intensas o sientes un patrón improductivo, la Dra. Kennedy recomienda consultar a un profesional.