El número de otoño de 2014 del American Journal of Play publica un artículo de los investigadores Adam Eichenbaum, Daphne Bavelier y C. Shawn Green. Este resume investigaciones recientes que demuestran efectos positivos y duraderos de los videojuegos en procesos mentales básicos como la percepción, la atención, la memoria y la toma de decisiones. La mayoría de estos estudios se centra en videojuegos de acción, que exigen movimientos rápidos, seguimiento simultáneo de múltiples elementos, retención de gran cantidad de información y decisiones en fracciones de segundo.
Estas investigaciones utilizan dos enfoques principales: correlacional y experimental. En los estudios correlacionales, se compara el rendimiento de jugadores habituales con no jugadores en pruebas de percepción o cognición, donde los jugadores suelen superar a los no jugadores. Sin embargo, para establecer causalidad, los experimentos son clave: participantes sin experiencia previa en videojuegos se dividen en grupos; uno juega un videojuego específico durante horas diarias por un período determinado, mientras el otro actúa como control. Los resultados muestran mejoras significativas en habilidades cognitivas y perceptivas solo en el grupo de jugadores.
A continuación, resumimos hallazgos clave de estas investigaciones, tal como los presenta Eichenbaum y colegas. Cada uno incluye la referencia original.
Mejoras en procesos visuales básicos
• Sensibilidad al contraste visual mejorada. Cincuenta horas de videojuegos de acción (en 10-12 semanas) potenciaron la capacidad para distinguir sutiles diferencias en tonos de gris, superando a los controles (Li et al., 2009).
• Tratamiento exitoso de la ambliopía. En adultos con "ojo vago", jugar videojuegos de acción solo con el ojo afectado (cubriendo el sano) restauró la visión a niveles normales o cercanos en muchos casos, incluyendo atención visual y visión estereoscópica. Otras actividades como tejer o ver TV no produjeron mejoras (Li et al., 2011).
Mejoras en atención y vigilancia
• Mejor atención espacial. Los videojuegos de acción optimizaron la localización rápida de objetivos entre distractores, prediciendo mejor desempeño al conducir (Green y Bavelier, 2012).
• Rastreo mejorado de objetos en movimiento. Niños y adultos jugadores rastrearon mejor conjuntos de objetos idénticos entre distractores (Trick et al., 2005).
• Reducción de la impulsividad. Mejora en pruebas para ignorar estímulos no relevantes en contextos de alta demanda (Dye, Green y Bavelier, 2009).
• Superación de la dislexia. Solo 12 horas de juego elevaron puntajes en lectura y fonología en niños disléxicos, igualando o superando programas específicos (Franceschini et al., 2013).
Mejoras en el funcionamiento ejecutivo
El funcionamiento ejecutivo implica asignar eficientemente recursos mentales para resolver problemas o decidir rápidamente. Numerosos experimentos confirman beneficios:
• Multitarea mejorada. 50 horas de juego potenciaron el rendimiento en la Batería de Tareas de Atributos Múltiples, similar a habilidades de pilotaje (Chiappe et al., 2013).
• Mayor flexibilidad mental. Mejora en cambios rápidos entre tareas conflictivas (Anderson et al., 2010; Green et al., 2012; Colzato et al., 2014).
• Reducción del deterioro por envejecimiento. En adultos mayores, el juego mejoró flexibilidad cognitiva, atención, memoria de trabajo y razonamiento, además de autoconcepto y calidad de vida (Basek et al., 2008; Torres, 2011).
Mejoras en habilidades laborales
Los videojuegos potencian desempeño en profesiones que demandan coordinación ojo-mano, atención, memoria y decisiones rápidas. Jugadores superaron a no jugadores en pilotaje de drones (McKinley et al., 2011), y cirujanos novatos jugadores igualaron o superaron a expertos (Rosser et al., 2007). Entrenamiento con videojuegos mejoró cirugía laparoscópica en novatos (Schlickum et al., 2009).
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Si como padre has restringido el uso de videojuegos por miedos infundados, reconsidera: la evidencia desmiente mitos negativos y destaca beneficios reales. Estas habilidades son esenciales en el mundo actual.