Deirdre Yeater, Ph.D., psicóloga de la Universidad del Sagrado Corazón especializada en desarrollo cognitivo de mamíferos marinos, colaboró con su colega Dawn Melzer, Ph.D., experta en desarrollo cognitivo infantil. Ambas descubrieron similitudes en sus metodologías y unieron fuerzas para investigar la creatividad en niños y animales no humanos.
Acciones creativas no verbales
La creatividad, un pilar de la inteligencia, suele evaluarse con pruebas verbales que excluyen a niños pequeños, aquellos con retrasos del desarrollo y animales. Para superar esto, Yeater y Melzer adaptaron una tarea no verbal.
Publicadas en Animal Behavior and Cognition, sus investigaciones evaluaron a 21 niños preescolares y siete delfines mulares en sus entornos naturales: un aula y el Instituto de Ciencias Marinas de Roatán. Tras sesiones de entrenamiento, reforzaron comportamientos nuevos ante una señal gestual.
"Entrenar a un delfín puede tomar meses", explica Melzer. "A los niños les bastó una semana de sesiones para aprender que la señal indicaba un comportamiento novedoso".
Los participantes continuaron hasta agotar ideas originales. Se midieron fluidez (número de respuestas únicas), originalidad y flexibilidad (nivel de actividad: bajo, moderado o alto).
Niños y delfines mostraron fluidez y originalidad similares, pero los delfines exhibieron menor flexibilidad energética. Esto se atribuye a los refuerzos: pescado para delfines (complementario a su dieta) versus pegatinas altamente motivadoras para niños.
Habilidades ocultas al descubierto
Este enfoque promete aplicaciones amplias. "Valida metodologías inter-especies para observar comportamientos comparables", afirma Yeater.
Yeater planea extenderlo a focas, leones marinos y orcas, e investigar creaciones conjuntas en delfines. Melzer lo ve ideal para niños menores de 3 años o con discapacidades: "Las pruebas de CI estándar omiten habilidades clave; esta evalúa la creatividad real".
"Es una herramienta cuantificable para revelar el potencial creativo de niños y animales".