¿Demasiado joven para disciplinar?
Tu recién nacido llora, lo levantas. Tiene hambre, lo alimentas. Su pañal está mojado, lo cambias. Atender sus necesidades es esencial. El cuidado de un bebé ya es desafiante, pero ¿necesitas preocuparte por la disciplina tan pronto? Muy pronto, sus necesidades se convierten en deseos y debes establecer límites. ¿Cuántas veces recoges el chupete del suelo o limpias el tazón de cereales volcado?
Sabemos qué piensas: a los 1 o 2 años es demasiado pronto para castigos. Error: la disciplina no es castigo, sino enseñanza y orientación que deben empezar en la infancia temprana.
"Establecer límites es fundamental en tu rol como padre", afirma Claire Lerner, LCSW, directora de recursos para padres en Zero to Three, Washington D.C. Ayudas a tu hijo a distinguir el bien del mal, seguir reglas y manejar frustraciones. Un bebé no "se porta mal" intencionalmente; explora su mundo. "Los bebés observan constantemente", explica Harvey Karp, MD, autor de The Happiest Toddler on the Block. "Aplastan comida para sentir su textura o dejan caer objetos para ver cómo caen".
¿Cómo evitar daños sin frenar su curiosidad? Aquí van estrategias expertas para disciplinar desde recién nacidos hasta los 2 años, salvando tu cordura.
Disciplina para recién nacidos
Los grandes retos: comer, dormir y defecar.
No malcríes a tu bebé en los primeros meses, dice Lerner. Satisfacer sus necesidades fomenta la independencia futura al crear seguridad. Karp añade: "Llevarlo en brazos 18 horas al día parece mucho, pero para un bebé acostumbrado a las 24 horas, es un 25% menos".
Disciplina de 4 a 7 meses
Los grandes retos: agarrar y tirar.
A esta edad, distingue necesidades de deseos. "Puede querer dormirse en tu hombro, pero debe aprender a dormir solo", dice Jane Nelsen, EdD, coautora de Positive Discipline: The First Three Years.
Agarran todo para explorar. Evita reacciones exageradas; usa cara de póker. Nelsen bajó a su nieto unos segundos sin hablar cuando agarraba sus gafas. Para dentición, como morder al amamantar, Sharon Alworth acercó la nariz de su bebé de 6 meses, enseñándole límites.
Disciplina de 7 a 12 meses
Los grandes retos: movilidad y problemas.
Asegura la casa: guarda tóxicos, instala protecciones. Ofrece zonas seguras con cucharas, tazones y libros bajos. Distrae y redirige: "No tires el cable, juega con tus trenes". Marissa Privilegi cambia el tono de voz con su bebé de 8 meses.
Para ansiedad por separación, usa tu voz calmada sin correr de vuelta: "Mamá está en la lavandería, todo bien".
Disciplina de 12 a 18 meses
Los grandes retos: chillidos y gemidos.
Sus pulmones se fortalecen; enséñales uso apropiado. Di: "Hablamos bajito en el restaurante". Lleva juguetes. Si persiste, sal. Lerner: "Explica reglas; a los 2,5-3 años las entenderán".
Hillary Landau usó un juego: "¿Qué obtienes quejándote? ¡Zippo el hipopótamo!".
Disciplina de 18 a 24 meses
Los grandes temas: autonomía y rebeldía.
Explosión del lenguaje genera frustración, dice Aditee Narayan, MD, MPH, pediatra en Duke. Verbaliza: "Estás frustrado por no alcanzar tu manta de Elmo, busquémosla".
Para morder o golpear: retira, di "No muerdas, duele". Busca patrones. Distrae con canciones o juegos de roles: "Ayuda al oso a guardar los trenes".
Siempre cambian; persiste.
¿Está bien dar nalgadas?
Un golpe leve parece inofensivo, pero expertos discrepan. No detiene a largo plazo, modela agresión y enseña por miedo, no por comprensión interna.
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