Las espinacas, ricas en antioxidantes, son una verdura ideal para bebés a partir de los 8-10 meses. Sin embargo, algunos pediatras recomiendan optar por purés comerciales en lugar de frescos debido a los posibles altos niveles de nitratos. Siempre consulta a tu pediatra antes de introducirlas. A continuación, te guiamos en nuestra receta experta y segura para puré de espinacas casero.
Paso 1: Selecciona y compra espinacas frescas o congeladas
Elige espinacas frescas en otoño, invierno o principios de primavera, con hojas verde oscuro, sin manchas ni marchitas. Como forman parte de la 'docena sucia' (alimentos con más residuos de pesticidas), prioriza las orgánicas. Las congeladas son una opción práctica y segura.
Paso 2: Lava las espinacas
Las espinacas congeladas no requieren lavado. Para las frescas, elimina los tallos, sumérgelas en agua fría por 2 minutos, enjuaga bajo agua corriente fría y seca con toallas de papel.
Paso 3: Cocina las espinacas
Cocina al vapor hasta que estén tiernas (unos 5 minutos). Escurre y enjuaga con agua fría por 3 minutos para detener la cocción y preservar nutrientes.
Paso 4: Tritura el puré de espinacas
Procesa en licuadora o robot hasta obtener una textura suave. Añade agua poco a poco para ajustar la consistencia; usa leche materna o fórmula para mayor cremosidad y valor nutricional.
Paso 5: Sirve el puré de espinacas
Combínalo con otros alimentos para potenciar el sabor y la nutrición. Prueba estas mezclas ideales:
- Zanahorias
- Patatas dulces
- Patatas russet
- Pollo
- Salmón
- Pasta integral
- Arroz integral con salsa de queso
Paso 6: Conserva las sobras
Enfría el puré y guárdalo en recipientes sin BPA en el frigorífico hasta 3 días. Congela porciones para hasta 3 meses y descongela en el frigorífico durante la noche.