Paso 1: Seleccionar y comprar espárragos
Al igual que el brócoli y la coliflor, los espárragos, ricos en fibra, pueden resultar difíciles de digerir para los bebés y causar gases. Espera hasta que tu bebé tenga al menos 10 meses para introducirlos. Usa espárragos frescos o congelados orgánicos para el puré (cuélalo después, ya que su textura es fibrosa). Son deliciosos solos o combinados con otras verduras.

Paso 2: Lavar los espárragos
No es necesario lavar los espárragos congelados. Si usas frescos, rompe las bases, colócalos en un colador y enjuágalos con agua fría.

Paso 3: Cocinar los espárragos
Coloca los espárragos en una vaporera y cocina durante 5 minutos, o hasta que estén tiernos. Escúrrelos y enjuágalos con agua fría durante 3 minutos para detener la cocción.

Paso 4: Hacer el puré de espárragos
Tritura los espárragos en un procesador de alimentos o licuadora hasta obtener una textura suave. Añade agua si es necesario para lograr la consistencia deseada. Cuela para eliminar las fibras. Cuando el bebé esté listo para alimentos con los dedos (alrededor de los 10 meses), ofrece espárragos enteros cortados en trozos pequeños.
Paso 5: Servir el puré de espárragos
Sabe excelente solo o mezclado con verduras, granos y proteínas. Prueba combinándolo con:

- Calabacín
- Zanahorias
- Patatas Russet
- Arroz
- Lentejas
- Carne de vacuno
- Pollo
- Salmón
- Pasta integral

Paso 6: Refrigerar o congelar el puré sobrante
Enfría el puré y guárdalo en recipientes sin BPA en el refrigerador hasta 3 días. Congélalo por hasta 3 meses y descongela en el refrigerador durante la noche.
Nota: Siempre consulta a tu pediatra antes de introducir un nuevo alimento, especialmente si tu bebé tiene alergias. Algunos pediatras desaconsejan purés caseros de zanahoria, remolacha o espinacas por su alto contenido en nitratos.
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